Mordejai Gur: Liberador de la ciudad vieja

Nicolas Edelman y Gabriel Salomon
Kvutza Shnat 2020

Mordejai “Motta” Gur nació el 6 de mayo de 1930 en Jerusalem. Fue un militar y político israeli muy importante que en el correr de su vida a llegó a ser teniente general del ejército israelí (Ramatkal), Jefe de Estado Mayor, diputado y Ministro.

En su adolescencia se unió a las filas de la Hagana, luchando más adelante en la Guerra de Independencia junto al Palmaj para expulsar a los egipcios de Israel. 
En 1951 fue comandante y entrenador de la brigada Najal. Tres años más tarde dirigió un pelotón de paracaidistas. 
En 1957 sirvió como subcomandante de la unidad Tzanjanim. Unos años más tarde ascendió a comandante de Golani y dirigió la academia de comando y estado mayor.

En 1963 se desempeñó como jefe del departamento de operaciones; y tras dos años volvió a la academia de comando y fue comandante de los miluim (reservistas) de Tzanjanim. 

Durante la guerra de los seis días comandó la brigada de Tzanjanim que liberó la parte Oriental de Ierushalaim. Él lideró las primeras fuerzas que entraron a la Ciudad Vieja el 7 de junio de 1967 entrando por la Puerta de los Leones, alcanzando el Muro de los Lamentos y el Monte del Templo. Durante días las estaciones de radio transmitieron las palabras históricas que Gur pronunció el tercer día de la guerra: 

"El Monte del Templo está en nuestras manos. El Monte del Templo está en nuestras manos. Y ahora toda la Ciudad Vieja está en nuestras manos, y estamos muy, muy felices".

Esta frase se convirtió en uno de los símbolos más importantes y representativos de esta guerra. 

En 1974 fue nombrado Ramatkal, cargo ocupado hasta el 1978. Durante su mandato fue responsable de planificar y llevar a cabo la famosa Operación Entebbe.

 

En 1981 entró a la política como miembro del entonces opositor Partido Laborista. Fue elegido como miembro de la Knesset en 1984 y desde entonces, ocupó cargos públicos como Ministro de Transporte y Salud. 

En 1992 fue viceministro de Defensa hasta el 16 de julio de 1995, año en que se suicidó por un cáncer terminal. 

Debemos recordar esta historia de heroísmo al igual que otras tantas de hazañas y soldados no tan conocidos que lucharon con valentía por el Estado de Israel. 

Como Betarim queremos destacar su liderazgo y sacrificio, tanto de él como la de su brigada al recuperar el ala oriental de Ierushalaim: la ciudad más sagrada para la historia de nuestro pueblo. 

Con orgullo y coraje, Gur sacrificó su vida por un solo ideal, el mismo con el que lucharon los judios durante tantos años: el ideal sionista.

Queda demostrado como el pueblo judio siempre ha tenido que luchar hasta el final con perseverancia para conseguir recompensas tan anheladas, como lo es la reunificación de nuestra capital después de tantos siglos. Es a esto a que nos referimos los Betarim cuando decimos una y otra vez:

“Laamut o lijbosh et haar” -  “Morir o conquistar la montaña”

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